Capítulo 39 Brucella
INTRODUCCIÓN: El género Brucella está compuesto únicamente por bacterias patógenas de mamíferos, en los cuales producen enfermedades crónicas. De las especies que integran el género, al menos cuatro son patógenas para el hombre, quien adquiere la infección a partir de los reservorios animales. Por ello, la brucelosis (enfermedad producida por Brucella), en sentido amplio, es considerada zoonosis.
Desde el punto de vista económico, la brucelosis provoca importantes pérdidas a la producción pecuaria debido a problemas reproductivos que afectan a los bovinos, ovinos, caprinos y porcinos (abortos, neonatos débiles, metritis, subfertilidad o infertilidad), con la menor producción en carnes, leche y lanas que ello conlleva. La enfermedad humana. con frecuencia crónica e incluso invalidante, aunque rara vez mortal, acarrea a su vez pérdidas de horas de trabajo y costos derivados del tratamiento.
Reseña histórica: Dejando aparte antiguas referencias de la época de Hipócrates, puede decirse que la brucelosis fue descrita por primera vez en el mundo por Marston en 1859 en la isla de Malta, en el mar Mediterraneo. Allí se presentó una epidemia de “Fiebre del Mediterraneo” entre la población civil y miembros de la Armada Británica destacada en la isla, con algunos casos fatales, de los cuales Sir David Bruce logró el aislamiento de una bacteria (que denominó Micrococcus melitensis) a partir del bazo. En 1905, Horrocks demuestra la presencia de M. melitensis en la leche de cabras, que era consumida por las personas afectadas. Esto permite establecer la primera cadena epidemiológica. En fora independiente, en Dinamarca, Bang aísla de vacas una bacteria asociada al aborto, que denomina Bacterium abortus. En 1914, en los EE.UU, Traum se atribuye el aislamiento de una bacteria causante de abortos en cerdas. En 1918, la bacterióloga Alice Evans muestra la relación estrecha existente entre las bacterias aisladas por Bruce y por Bang, y propone agruparlas en un mismo género; ella señala también que las infecciones humanas por B. melitensis no puede distinguirse por seroaglutinación de aquellas causadas por B. abortus. Es en 1920 cuando Meyer y Shaw proponen la creación del género Brucella. La infección humana por B. abortus es confirmada en Sudáfrica en 1924.
En 1929, Huddleson desarrolla en EE.UU., medios bacteriológicos que permiten la diferenciación del género en tres especies (B. abortus., B. melitensis y B.suis). La cepa vacunal B. abortus S19 es aislada en 1923 por Buck, en tanto su poder protector en bovinos se demuestra en 1930. Wilson y Miles proponen en 1932 un esquema antigénico, basado en la existencia de dos antígenos, A y M, presentes en proporciones variables de las tres especies conocidas en esa época.
Las vacunas muertas surgen a partir de 1945, con la cepa B. abortus 45/20 propuesta por Mc Ewen y Priestly. Por otra parte, Elberg obtiene la cepa mutante B. melitensis Rev 1, probada cómo vacuna viva en cabras, en 1957. En esa época, Renoux en Túnez pone a punto de vista la vacuna muerta B. melitensis H38, y Stonner y Lackman aíslan B. neotomac de la rata Neotoma lepidae en EE.UU.
El primer aislamiento de B. ovis en el carnero es atribuido a McFarlane, Salisbury, Osborn y Jebson en Nueva Zelanda en 1950, pero es Buddle el que propone su denominación como tal. En 1968, Carmichel y Bruner, en EE.UU., aislan por primera vez B, canis de una perra.
En 1994 se informó el aislamiento de Brucella spp en la foca común (Phoca vitulina) y el delfín común (Delphis delphis) en Escocia, y en un feto abortado de un delfín nariz de botella (Tursiops truncatus) cautivo en un ocenario de los EE.UU. Desde entonces se ha informado el aislamiento de Brucella o la detección de anticuerpos antiBrucella en numerosos mamíferos marinos (cetáceos y pinnípedos) del Ártico, el Atlántico Norte, el Mediterráneo, el Pacífico Norte y Sur, la Antártida. Los estudios moleculares y de perfil metabólico han demostrado que estos aislamientos no corresponden a ninguna de las especies ya conocidas, por lo que se trataría de una nueva especie. Se ha propuesto denominar a esta especie Brucella maris, aunque otros autores sostienen que las especies aisladas de cetáceos y pinnípiedos son diferentes u deberían denominarse B. cetaceae y B. pinnipediae, respectivamente. Se han descrito al menos tres casos de infección humana por Brucella marina, uno en un operario de un laboratorio de investigación y otros dos en ciudadanos peruanos que posiblemente adquirieron la infección por consumo de ceviche y desarrollaron neurobrucelosis.
En Argentina, la enfermedad se conoce desde el siglo pasado, y se le atribuye a Bernier, en Buenos Aires, su primera descripción, Villafañe-Lastra y Rosenbusch confirman años después la infección en nuestros rodeos. En 1925 se notifica el primer aislamiento de B. abortus por Ruppert. En 1930 se comunica el primer aislamiento de B. melitensis de un caso humano, por Fernández Itburrar. En 1934 se aisla B. suis de bovinos. En ovinos, Szyfres y Chappel aíslan B. ovis en 1962, mientras que la presencia de B. canis es confirmada más reciente en Córdoba.
EPIDEMIOLOGÍA: Los animales infectados eliminan Brucella al medio, contaminando el ambiente (pastos, aguas, establos). La eliminación es particularmente importante durante el aborto o los partos infecciosos, y se han reportado cifras tan altas como 10^14 UFC Brucella por gramo de tejido cotiledonariode vacas. En estos casos, los loquios, la orina, la leche y los fetos están infectados.
La eliminación continua en forma importante durante los 45 días posparto. La leche es también una vía de eliminación significativa y fuente principal de infección para el hombre.
En el medio, Brucella sobrevive por periodos relativamente largos, teniendo en cuenta que es una bacteria no esporulada. En el suelo húmedo y el estiércol usado como abono, se registran tiempos de sobrevida de hasta 80 días. En el polvo, según la humedad ambiente, entre 15 y 40 días. Esto hace que Brucella pueda diseminarse eficientemente de un medio infectado a uno indemne, los recipientes de leche o agua, las camas, los instrumentos contaminados, los zapatos, perros y aves le sirven de vehículo.
Los neonatos pueden adquirir la infección en el útero o al nacer. En algunos casos, las hembras pueden contraer la brucelosis latente que, epidemiológicamente es de especial peligrosidad ya que, siendo indetectable por las pruebas de diagnóstico habituales, los animales pueden terminar abortando su primera gestación y contaminar así el medio con enormes cantidades de Brucella.
Numerosas especies salvajes pueden identificarse con Brucella, y en algunos casos, se sospecha que pueden mantener y transmitir la infección a los animales domésticos. Se desconoce aún cómo llega la infección a los mamíferos marinos y cuál es su papel epidemiológico.
La enfermedad en el hombre es un reflejo de la situación en los animales, ya que éste interviene como un hospedador accidental. Se pueden distinguir dos situaciones. En la población general, la infección sobreviene habitualmente por consumo de productos lácteos contaminados. Los quesos frescos son los de mayor riesgo, en especial los de oveja y de cabra; la desencadenación o la fermentación provocan la muerte de Brucella, pero los plazas son variables y difíciles de determinar (en algunos quesos, Brucella puede sobrevivir unos 6 meses). En la población de alto riesgo, la infección se produce por estrecho contacto con el animal infectado, siendo el caso de los veterinarios, criadores, empleados de mataderos y laboratoristas; estos últimos también pueden infectarse al manipular de Brucella. La brucelosis es, pues, considerada legalmente como una enfermedad profesional.
La brucelosis está distribuida a nivel mundial, siendo pocos los países que han declarado estar libres de ella. B. melitensis es la especie más difundida, seguida por B. abortus y B. suis. Sin embargo, dentro de cada continente, la distribución de las especies es diferente, y sigue en general a la de sus hospedadores preferenciales. En nuestro país están presentes las cuatro especies de Brucella patógenas para el hombre, así como B. ovis. Las bio-variedades aisladas en la Argentina son: B. abortus 1, 2, 4 y 6, B. suis 1 y “atípicas”, y B. melitensis 1. Los datos de prevalencia y distribución con que se cuenta son, empero, limitados y esporádicos. A título informativo, en la provincia de Buenos Aires se han hallado, en estudios del último decenio, entre un 30 y un 50% de rodeos lecheros sospechosos utilizando la prueba del anillo en leche (véase más adelante). Las cifras son algo menores en las provincias de Córdoba. Entre Ríos, Santa Fe y en el noroeste (Catamarca, Jujuy). La prevalencia individual fluctúa entre 1 y 10%. En los rodeos vacunos de cría, la prevalencia individual se sitúa entre 1 y 7%. En los últimos años, gracias a la implementación voluntaria de acciones de saneamiento y a una mejora sustancial en la cobertura vacunal, las cifras se han ido reduciendo, sobre todo en los rodeos lecheros sometidos a una mayor presión técnico- económica. Son aún más escasos los datos referentes a majadas y hatos, siendo los casos declarados de brucelosis humana los que informan indirectamente sobre la situación en aquellos, lo cual permite presumir una situación de alta prevalencia, especialmente en el noroeste del país. La infección por B. ovis en lanares está ampliamente difundida según se desprende de muestreos parciales y esporádicos en Buenos Aires y Patagonia.
CLASIFICACIÓN: En la actualidad, el género Brucella pertenece al phylum de las Proteobacterias dentro de la clase α-proteobacterias, clasificación que se basa en el análisis de la secuencia del RNA de 16S. Este taxón agrupa patógenos de humanos o animales como Rickettsia, Bartonella, Ochrobactrum y Anaplasma, los no patógenos (Agrobacterium) o endosimbiosis (Rhizobacteriacea) de vegetales.
Dentro del género Brucella se distinguen seis especies de acuerdo con las características culturales, metabólicas y estructurales, de patogenicidad y huésped preferencial. Además, como ya se ha mencionado se ha propuesto la incorporación al género de las dos nuevas especies de Brucella aisladas de mamíferos marinos.
Género: Brucella son cocobacilos gramnegativos (vease morfología) aerobios estrictos, inmóviles, sin cápsula y no esporulados. Poseen metabolismo de tipo oxidativo, y pueden utilizar los nitratos como aceptor de electrones. En general no fermentan los azúcares. No utilizan el citrato como única fuente hidrocarbonada. Las pruebas de oxidasa y catalasa son positivas. No producen indol ni acetil-metil-carbinol. La actividad ureasa es variable. No atacan la gelatina ni modifican la leche. Son mesófilos.
Brucella no posee plásmidos ni mecanismos de conjugación. Sin embargo, se ha encontrado en diferentes especies y biovariedades que el genoma de Brucella está distribuido en dos cromosomas independientes (replicones), de tamaño diferente; el más pequeño posee numerosas deleciones e inserciones, mientras que B. suis bv. 3 se ha hallado un único cromosoma (tabla 39-1).